Con la llegada del verano se nos empiezan a acumular los planes de comidas fuera de casa. Que si cena en casa de unos amigos, que si comida con la familia en la playa, que si fiesta de no se qué…

A muchas personas, estas salidas pueden suponerles una fuente de estrés y ansiedad. No por el plan en sí, sino por el hecho de no controlar totalmente lo que van a comer.

En primer lugar, opino que no debemos de darle tanto poder a la comida como para que sea ella la que dirija nuestros actos. Sí, es importante que cuidemos nuestra alimentación, pero sin llegar a obsesionarnos hasta tal punto. Es mucho más importante lo que comemos el resto de los 10 meses que en 2 meses de verano.

De todas formas, hoy quiero darte algunos consejos para que tomes mejores decisiones cuando salgas a comer fuera. Siempre debemos de basarnos en un principio: Consciencia alimentaria.

  1. Lugar: Antes de lanzarte a la aventura y acabar comiendo en alguna franquicia de comida rápida, intenta planificar el restaurante a dónde vas a comer. Mira con antelación la carta o menú y localiza aquellas opciones que son más saludables para ti. Si vas de invitada a algún lugar, pregúntale al anfitrión qué habrá de menú, si no tienes la confianza suficiente, seguro que podrás adaptarte a los platos que se sirvan o proponer llevar tú algún plato saludable a la fiesta para compartir con los demás.
  2. Plato saludable: Cuando estés en el lugar, visualiza el método del plato saludable (mitad del plato de verduras, ¼ de proteína y ¼ de carbohidratos). Procura que el primer plato o la guarnición que escojas sean vegetales (ensalada, crema, parrillada de verduras, verduras al horno…) y escoge como acompañamiento alguna fuente proteica (carne, pescado, marisco, huevo, legumbre…). Por ejemplo, si vas a compartir algún plato de paella, arroz de marisco o fideuá, mira si hay opción de pedirte de primero un plato vegetal, así comerás menos cantidad del segundo. Si algún plato lleva alguna salsa o crema, puedes pedir que te lo sirvan a parte y controlar tú la cantidad que quieres añadir. Lo mismo ocurre con los aliños de la ensalada.
  3. Postre: Antes de lanzarte a pedir el postre, piensa si realmente te apetece. Ya sabes que habitualmente los postres son muy dulces y calóricos. Seguro que puedes optar por una fruta fresca, una macedonia, alguna fruta en almíbar o un yogur natural. Si te apetece un postre dulce, siempre puedes decirle a alguien si quiere compartirlo.
  4. Bebida: Te recomiendo que durante las comidas tomes agua. Deja las cañas para el vermuth y las copas para las fiestas. Procura ser consciente del alcohol que estás ingiriendo y no te fuerces a beber por mucho que la compañía te insista.
  5. Tapeo: Si sales con tu pareja o amigos de tapeo y pedís varias tapas para compartir (habitualmente tortilla, croquetas, calamares fritos…) propón pedir alguna otra opción más saludable y que no esté frita o rebozada: ensalada completa para compartir, parrillada de verduras… incluso una tabla de embutidos o quesos; siempre será mejor opción que la fritangada, y tu cuerpo te lo agradecerá.
  6. No compensar: Si sientes que algún día te “excedes con la comida”, procura NO compensar. Continúa comiendo normalmente los días posteriores según tus sensaciones de hambre y saciedad. De nada te sirve saltarte una comida, porque posiblemente llegarás a la siguiente con muchísima hambre y comerás el doble.

Espero que estos consejos te ayuden a seguir una alimentación saludable fuera de casa.

Ante todo, disfruta.

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